El verano oficialmente comenzó en Lisboa. Nos fuimos a ver a Arcade Fire al NOS Alive. Un gran regalo de cumpleaños. Y también aprovechamos para ver la ciudad ¿Se puede ver Lisboa en tres días? Se puede. O al menos lo más importante, y os trataremos de dar unas claves muy básicas a partir de nuestra experiencia para que podáis hacerlo. Hemos hecho un video muy resumido de algunos momentos del verano. Sería imposible recogerlo todo en un vídeo. En cualquier caso, en mi perfil de Instagram podréis ver algunas fotos del viaje que no salen en el vídeo. Si aún no lo has visto, hazlo ahora y después continúa leyendo:  Un verano cojonudo

Al día siguiente madrugamos y desayunamos en uno de los sitios emblemáticos de la ciudad, el Café Nicola, perfecto para primera hora de la mañana, no para ir a comer, aunque se puede, no lo aconsejamos. Pedid Sandwiches. Es lo más típico para desayunar en Lisboa y están cojonudos. Los hay de todo tipo. Aprovechamos la mañana para ver el Barrio Alto (no merece la pena acceder a él a través del elevador de pago de Santa justa) y visitamos la Iglesia de San Roque (aparece en el vídeo de Youtube) cuyo techo fue derruido por un terremoto. El resto de la historia es mejor que la descubráis vosotros. Del Barrio Alto acabamos en Chiado, lo que sería una mezcla del Barrio de Salamanca y Malasaña, aunque incomparable, obviamente. Merece la pena perderse por sus calles de colores, subirse a un tranvía y caminar y caminar hasta que te duelan las piernas. Ese paseo nos llevó al otro extremo de la ciudad, donde vimos la Catedral. Llamó nuestra atención desde la ventana de nuestro hotel.

Comimos pescado fresco en una callejuela (la Rua dos Sapateiros) en el centro, por la que no pasan los turistas y acertamos. Siesta en el hotel y al festival. El medio de transporte más típico de Lisboa es el Tuk Tuk (por extrañas razones desconocidas) con un máximo de seis plazas. Los utilizan para hacer rutas turísticas pero nosotros lo cogimos para ir al festival. Somos así de chulos (o de pringados). Coincidimos en el hotel con cinco tíos muy majos y ebrios (uno llevaba pajarita y otro un chaleco salvavidas) con los que nos unimos para compartir Tuk Tuk. Los precios están estipulados y resulta imposible negociarlos pero lo intentamos. Si llegaba al festival en 15 minutos nos saldría mucho más barato. A partir de los 15 minutos iría subiendo. El conductor iba DEMASIADO rápido. Estuvimos a punto de chocar varias veces y de volcar otras cuantas. Tuve que inmortalizar el momento haciendo una foto (con el miedo de perder el móvil en un bache) en el que podréis ver a tres tíos apretados en el Tuk Tuk. Nosotros atrás íbamos igual y con el miedo de morir esa misma tarde.

Llegamos vivos y desde nuestro peculiar medio de transporte pudimos pasar bajo el famoso puente estilo San Francisco, y ver la Torre de Belem. Con lo que hicimos check, de algo que no puedes perderte si vas a Lisboa. Disfrutamos mucho de Arcade Fire pero también de Vetusta Morla. Al día siguiente salía nuestra avión por la tarde y aprovechamos para pasear por el centro con la paz y tranquilidad de que ya habíamos visto lo más importante y nos había flipado. Id a Lisboa, os va a encantar.

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Nuestro verano continuó en el Low Festival y después hicimos un viaje muy peculiar en una furgoneta California: Santander – Caños de Meca – Conil -El Palmar – Bolonia – Zahara de los Atunes – Roche – Tarifa – San José – Cabo de Gata – Valencia – Cullera – Santander. Lo bueno de ir en furgoneta es que puedes irte de donde estás cuando quieras sin depender de un hotel, casa, etc. Dormíamos en campings. Nuestra idea era pasar todas las vacaciones en Cádiz pero el Levante nos lo impidió. Nos preguntamos cómo la gente puede soportarlo. La única opción que tienes los días de viento es ir a calas como Roche o visitar pueblos interiores como Vejer de la Frontera. Nuestro primer consejo es: No vayáis a playas masificadas por mucho que la gente os las recomiende. Y si vais, caminad todo lo que haga falta para estar alejados del resto, a no ser que os guste estar acinados con el resto del mundo.

Si vais a Caños de Meca, id a la Playa del Faro de Trafalgar, justo a la altura del faro. Como hay que caminar diez minutos más, la gente no va. Vagos. Merece la pena. Si vais a Bolonia, caminad hasta un punto medio entre la muchedumbre y la subida a las dunas. No habrá mucha gente. Como recomendación especial, id a cenar a El Refugioen Zahara de los Atunes. Después de pasar 24 horas en Tarifa decidimos marcharnos a Almería y más concretamente a Cabo de Gata. Fue una decisión acertada. Nos encantó. Estuvimos en el Camping Tau (nos flipó) de San José, un pequeño pueblo que salvando muchísimo las distancias nos traía recuerdos de Cadaqués, ese azul y blanco. Nos llamaba mucho la atención el paisaje tan árido. Cómo entre montañas tan secas estaba ese lugar que era un pequeño paraíso.  La situación geográfica que tiene el pueblo es perfecta para poder visitar todo el Parque Natural de Cabo de Gata – Níjar.

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Todo un descubrimiento para nosotros. Algunos de los lugares que visitamos y que recomendamos son la Cala AmarillaCala Higuera, Las Negras… También decimos de lo mismo. Huid de playas masificadas (Genoveses y Mónsul) En fin, resulta imposible hacer una lista exhaustiva de todos los sitios que visitamos, pero todos nos gustaron. Como consejos y si os gusta, llevad aletas y snorkel, podréis ver muchísimos peces pasar a vuestro lado en todas las playas de esta zona. Mención especial al Bar de Jo. Alucinamos. Gracias a todos por recomendármelo. En fin, de allí marchamos a Valencia donde disfrutamos durante tres días del Medusa Sunbeach Fest celebrado en Cullera, y que sigue apostado por incluir un escenario de música Indie. Pudimos disfrutar de grupos como La Habitación Roja, Carlos Sadness o Supersubmarina, a quienes mandamos nuestro apoyo. Fue impactante enterarnos a la mañana siguiente de la noticia cuando estábamos compartiendo el mismo hotel que ellos, les vimos horas antes de ir al festival, y disfrutamos mucho de la energía de su concierto. Desde aquí les mandamos todas nuestras fuerzas.

Acabamos en Santander y nada más llegar nos metimos un buen baño en Mataleñas para celebrar que lo habíamos conseguido. Después cenamos en La Taberna del Herrero (probad sus croquetas y rabas). ¿Se puede hacer un viaje de tantos kilómetros (más de 2.000) y no morir en el intento? Se puede y recomendamos que probéis esta ruta. Podríamos profundizar en muchos más aspectos para hacer una ruta perfecta (lugares donde comer, qué comer, carreteras que recorrer, sitios secretos que visitar, etc) pero ya sabéis eso de que la publicidad gratis se paga cara. Quizá en próximas entradas. Si tenéis alguna duda, dejadnos un comentario y os contestaremos con mucho gusto. Y si vuestra duda es ¿Hago este viaje? No nos preguntéis a nosotros. Hacedlo.

Gracias Carol por aguantar a este copiloto y hacerme disfrutar tanto en cada momento.